Poesía reunida de Kathleen Raine

    Poesía reunida de Kathleen Raine

    Hace casi un cuarto de siglo, en el año 2000, se publicaron los Collected Poems de Kathleen Rayne (Essex, 1908-Londres, 2003), que fijaban el corpus poético de la autora a través de más de sesenta años de escritura.

    Con traducción e introducción de José Luis Rey, Linteo publica por primera vez su versión española en el volumen Poesía reunida, que recoge once libros de Kathleen Rayne entre Piedra y flor (1943) y Viviendo con el misterio (1992), a los que se añaden veinticuatro poemas nuevos y sueltos.

    Kathleen Raine dejó también muestras de su excelente actividad crítica y de su reflexión profunda sobre la poesía en volúmenes como Utilidad de la belleza (Vaso Roto, 2015), donde reivindicaba la importancia del símbolo como cauce expresivo de un arte imaginativo que enlaza con la tradición de las epifanías y las revelaciones del poeta inspirado.

    Se declaraba así partidaria de una tradición poética de vuelo órfico y ambición visionaria que ha dado lugar a la poesía europea más potente, de Dante a Shelley o de Milton a Blake, sobre cuya obra escribió Kathleen Raine los esclarecedores Ocho ensayos sobre William Blake, publicados por Atalanta en 2013. 

    En la tradición visionaria de Yeats y de Blake, una línea enriquecida con la huella de la espiritualidad oriental y el neoplatonismo, la poesía de Kathleen Raine se sostiene sobre una visión sagrada del acto poético, sobre el ejercicio de la imaginación simbólica, la conciencia de la temporalidad y la concepción de una naturaleza de ambiciosa dimensión cósmica que el poema aspira a descifrar y a revelar. 

    Una poesía oracular que lee el significado profundo de la naturaleza en el pájaro y el árbol, en la nube y el verano, en la flor y el manantial, porque “cuando hablan los pájaros silencio aprende el hombre.”

    La poesía se convierte así en revelación del sentido de la realidad y de la existencia. Y el poema, en aparición y expresión del asombro y la fusión del yo con la naturaleza. Ya en su primer libro aparece esa idea en el poema ‘Invocación’: 

    Adviene el poema, 

    a mi alrededor adviene ya el poema, 

    el poema está en un futuro cercano,

    el poema está en el aire más alto, 

    sobre la atmósfera nublada sopla, 

    es un espíritu que yo haré encarnar. 

    […] 

    ay, si al menos los labios pudieran así hablar,

    y si viniera el dios que ha de venir … 

    Frente a una poesía rebajada a la expresión de emociones personales, anclada en temas triviales y limitada a la descripción directa de realidades palpables, hay en la poesía de Kathleen Raine un uso constante de la metáfora como método de conocimiento de la naturaleza profunda de las cosas, como visión interior de la realidad exterior propia de la poesía imaginativa y simbólica: “Para aquellos que están familiarizados con el lenguaje universal del discurso simbólico -afirmaba la autora en Utilidad de la belleza- es evidente de inmediato si un poeta (cuando escribe sobre mar o río, viento o jardín o cueva o pájaro) emplea esos términos como palabras tomadas del lenguaje universal, o de modo personal e imaginativamente ignorante; quienes conocen el lenguaje secreto lo reconocen enseguida o detectan su ausencia; mientras que, por el contrario, quienes no lo conocen puede que lean incluso la “Oda al viento de poniente” de Shelley bajo la impresión de que sus imágenes son meras descripciones de apariencias naturales; para ellos no existe diferencia de ninguna clase entre Shelley y Swinburne.” 

    En esa reivindicación de la poesía numinosa, de la imaginación creadora basada en el símbolo y en la analogía, frente a la literalidad de lo que Raine llama el discurso cuantitativo del materialismo naturalista y del realismo, el mito ocupa un lugar fundamental. 

    Es una manifestación de ese arte imaginativo e intemporal, de la función reveladora del símbolo y el arquetipo frente a la razón discursiva del positivismo. Por eso afirmaba Kathleen Raine que “dentro de las figuras poéticas, el mito es la más completa”, lo que conecta su poesía directamente con la de Yeats. Junto con la idea de que la belleza es verdad y la verdad belleza, que toma de Keats, esas son las bases de su concepción poética. 

    La herida y el deseo, la tristeza y la soledad, las frustraciones amorosas, los desengaños y los traumas familiares o una aguda conciencia de la fugacidad están también en la raíz más escondida de la poesía de Raine, que difumina su angustia o la neutraliza en la actividad liberadora de la creación y en el misterio de la naturaleza para convertir la intuición poética en forma de conocimiento. 

    De su último libro, Viviendo en el misterio, es este espléndido poema, que podría resumir los temas, el tono y la mirada de una poeta tan imprescindible como la colección de poesía en la que aparece esta Poesía reunida

    EL ARCA 

    Como una paloma envío el alma 

    a flote en el espacio, 

    lejos del arca frágil. 


    El cuerpo echa una mano 

    y el alma está segura ya otra vez 

    del tiempo y el lugar. 


    A lo desconocido

    el alma se aventura con su amor 

    para traer de vuelta una hoja verde. 


    Hacia la oscuridad, que carece de orillas, 

    de donde nadie vuelve 

    vuela el cuerpo.

    “De un manantial inagotable nace la poesía, que pasa por muchas tierras y muchos nombres -escribe José Luis Rey en la introducción del volumen-. Al pasar junto a mí la poesía de Raine, quise descifrar su misterio, el misterio que toda poesía es. Y escribí estas versiones.” Unas versiones admirables, limpias y armónicas, propias no sólo del eficiente traductor que es José Luis Rey, sino de su condición de magnífico poeta que da a estos versos una línea musical propia del español.